Un blog sobre la importancia de que la sociedad asuma y defienda la Salud Mental como un derecho.
jueves, 28 de junio de 2012
Soy un perrito Pug. 24. Paseando por la pasarela
Vanidad de vanidades. Un día llegó el mensaje al celular de la mamá de que habría un casting en el parque del Faro, en Miraflores. Se trataba de un evento realizado por una empresa que va poner en el mercado un nuevo alimento para perros. Felizmente fuímos temprano. Era domingo frío, incluso con llovizna. Como siempre, no se porque, me pongo tan inquieto cuando veo el parque . Comienzo a rasgar la luna y gemir para que me bajen lo más pronto posible. Me gusta estar allí, corretear por el grass, oler los árboles, ver gente y a otros perritos con sus dueños. No era el lugar donde siempre voy, un poco más cerca al Estadio , en el parque de María Reiche, la famosa Matemática de origen Alemán , que estudio las famosas líneas de Nazca, que , a pesar de años de estudio, aún no se puede conocer para que se hicieron. Este parque enorme está en una hondonada. Bajamos muchas escalones y llegamos a la cola. Ya había gente allí más temprano que nosotros. Nunca vi tanta razas de perros. Unos hasta calatos, otros peludos, unos más chicos que yo, y otros más aún pequeños que esos. Los había de todos los colores y caras, y muchos vestidos como sus propios dueños. Muchos parecidos a sus amos, así como dicen que el papá se parece a mi o yo a él. Era un verdadero desfile de la raza perruna. En ese lugar eramos nosotros los que teníamos el control, todo giraba en torno a nosotros. Si decían que a mi me tratan con mucha delicadeza, lo que veíamos allí iba mucho más allá, el amor por sus mascotas desbordaba en mimos y cuidados. Algunos iban peinados , otros u otras con adornos llamativos , collares llamativos y hasta sombreros y gorros, como lazos y lentes. Claro, las hembras eran las más llamativas. Se veían pasar unos mostruos que podían pasarme como un simple bocado. Hermosos mastines que podían se cabalgados por los niños . Algunos iban enojados por estar allí, debido a que no les gusta estar entre tanta gente. Otros, como yo, muy sociables y cariñosos, gustan de los abrazos y caricias de todos. Me encontré con algunos de mi propia raza. Llamó mi atención el que eran más pequeños que yo, sería por el alimento, quien sabe. Hasta la animadora tenía un Pug, y mostraba su preferencia por ellos. Mi mamá conversaba con sus dueños recibiendo ideas de como somos y que comemos. Nada de ello era igual a lo que me daban a mi. Fuímos acertados en ir temprano, luego la cola llegó a ser tan larga que el número pasaba ya el medio millar y yo haya había salido del desfile . Claro mi número fue el 37. Unos subían y hacían alguna gracia. Era evidente de que habían sido entrenados para la ocasión y que tenía años de aprendizaje en academias . Yo pase tranquilo, no me asusta la gente, di mis vueltas y bajamos igual. Lo curioso es que luego salí entre los 100 del grupo total y me vi en la red pidiendo votos para clasificar. Una cosa que saque en claro es que somos muchas razas y también , que somos los animales más cercanos a los hombres, sean mujeres o varones, niños o grandes. Fue una mañana de socialización y demostramos que les hacemos a la gente la vida más llevadera. Un dato que recogí , es que muchos fueron regalados por los hijos, a sus padres, cuando llega la época del nido vacío. Acompañamos a los mayores y somos mascotas de los menores.
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