Un blog sobre la importancia de que la sociedad asuma y defienda la Salud Mental como un derecho.
sábado, 7 de julio de 2012
Soy un perrito Pug.24. Ya paseo libre en el parque
valleEl domingo , como siempre vamos al parque de la costa verde. Me pongo bastante nervioso apenas nos acercamos al malecón y veo el verde de los jardines y la gente caminando apresurada , otros corriendo, y algunos de mi raza paseándose libremente. Por más que me llaman a la calma yo rasco la luna, lloro, gimo, pidiendo que ya paren y me dejen bajar. En el lugar de siempre se ubica el carro, y ya no puedo más, empujo la puerta y quiero salir corriendo a pisar ese sesped verde y oler la hierba fresca, rascar la tierra para tapar mis pilas. El papá me saca con cuidado, tomando la correa fuertemente. El sabe que apenas me abren la puerta yo salto y me escapo hacia el campo abierto. Cruzamos el cemento y , por primera vez me sueltan la correa, claro , me quedo con el arnés, pero estoy libre, puedo moverme a donde quiero. Es un decir, porque mis pasos apresurados van a la base de los árboles para oler quien dejó por allí sus huellas. Es una cosa instintiva. Luego levanto mi pata y dejo salir un chorro de orina para marcar mi territorio. Es domingo estuvo la tía Paty, que vino de trujillo, y se rié , ella bailaba ballet y también hacía los mismo. Dice que parecía que mi iba a caer por levantar tanto mi pierna. Iba de árbol en árbol, pero los miraba a ellos, el papá, la mamá y la tía, para constatar que me seguían de cerca. Tampoco me sentía muy seguro yendo solo . En eso veo un gran perro que viene con su dueño. Por algo lo llevan con una gruesa cadena. El se me acerca. Me preocupo porque el que jala la cadena es un adolescente algo delgado y , si yo arrastro a mi papá que es tres veces más que ese mocoso, que hará el tremendo perro. Me paro en seco, lo miro, el se me acerca y yo no muevo ni un pelo. El me huele. Mi grupo se acerca, me jalan de la correa , respiro tranquilo, me escabullo por un costado y me voy a una figura de yerbas cercanas. Me gusta el olor de la hierba y sentir la tierra en la que están sembradas. Nuevamente levanto la pierna. NO es que yo lo haga voluntariamente, es como un resorte que me hace que lo haga sin pensarlo, igual sale la orina. Bajo la pierna y me pongo a caminar hacia adelante. Siempre miro para atrás, y los espero si se atrasan un poco. Hay tantos árboles, que no me doy tiempo para verlos y olerlos a todos. Veo a un perro conocido que se acerca. Lo voy a encontrar , me acerco y juego con él. Está un poco cansado, no me responde. Se llama estraus. Su madre me conoce y me llama por mi nombre, hugo, hugo, yo muevo la cola y ella me acaricia, luego me carga y me habla con cariño. Parece que el otro se pone celoso y se va lejos. Ella me deja y se va tras su perrito chiguagua. Más lejos pasa una señora mayor llevando nueve de esos mismos perros , pero tan pequeños que da miedo acercarse a ellos. Llegamos hasta donde hay gente alrededor de personas que se lanzan en unos aparatos que llaman parapentes. El viento es favorable y ellos surcan los cielos. Escucho que mi madre dice...yo no me subo a eso . Yo pienso , si me subieran , me sentiría feliz de ver todo de tan alto. Luego comenzamos el regreso. Un poco más de ese lugar veo a un perro Pug, me acerco y el se sienta como lo hacemos los de mi raza. El dueño le dice juega, y el otro solo me mira. Yo le hago la ronda, le ladro suavemente y el no me hace caso. Mi madre le pregunta que edad tiene y le dice, el cuidador, que tiene 6 años, que tiene un hijo de mi edad, pero que a ese si no lo saca porque es tremendo. Me llama la atención esas referencias. Yo me creo algo movido, pero hablan de alguien más movido. El padre se anima a jugar y me corre un rato, luego se va a donde su dueño y se pone a descansar. Nos vamos para adelante . LLegamos a un lugar cerrado , que es exclusivo para perros. Entramos y veo que hay varios perros de mi tamaño, pero también otros enormes. Juego un rato con los chicos, pero hay uno , de la mascara, que es mordelón. Me voy a donde están mis padres. Ellos me llevan a un juego por el que subo y bajo rápidamente mostrando que ya lo conozco. Salimos de allí y nos vamos a una banca donde siempre descansamos. La mamá me da agua , tomo con mucha sed. Me pongo a descansar. De allí veo pasar una serie de perros, unos grandes y otros chicos. Uno de ellos, el de la mascara, se acerca y conversamos, nos medimos un poco y nos ponemos a correr. A mi me gusta hacer círculos alrededor de mis padres. Una señora pasa y dice ..esos dos son actores de películas, les voy a pedir un autógrafo. Los acompañantes se ríen.
Estoy cansado, ya son las 12 y media y tenemos que regresar para que la mamá prepare el almuerzo. Me he sentido mucho mejor suelto. Escucho que comentan que me he protado bien, que ya tienen confianza en mi, que ya puedo ir solo, porque he demostrado que regreso a mis dueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario