Se fué a los 96 años de edad, luego de pasar por momentos duros . El 4 de agosto celebraremos el día que llegó a trujillo como el hermano mayor de tres mujeres y un varón . En la memoria está su presencia siempre apoyando a la madre de los 9 hijos que tuvo a lo largo de su vida. Gustaba recordar sus años de estudiante del Seminario de trujillo, eterno rival de San Juan donde estudiamos sus tres hijos. Sus días de descanso en años mozos los pasaba en la retreta de la Plazuela del Recreo, como la mayoría de los jovenes de su edad, deleitándose con las interpretaciones de la banda de músicos del ejercito . Una actividad tradicional en la ciudad de la eterna primavera. Allí la conoció a ella, una dulce adolescente que tenía la ventaja de ser vecina de dicho lugar de esparcimiento dominguero, lleno de arboledas y trinos de aves mañaneras. El tenía que trasladarse desde la hoy avenida España, en la periferia de la ciudad , para verla gozar la música desde la ventana de su casa.
Los años los unieron para formar una numerosa familia por la cual trabajar tesoneramente para darles la alegría de vivir plenamente la vida desde su temprana edad . Cada uno hacían lo suyo , ella en la casa y el en la oficina estatal cumpliendo su deber de empleado público. Ella pequeña en su enorme dulzura , laboriosa, ejemplar en su deber de madre amorosa , de cálida voz y tiernas caricias , y el alto , fuerte, enérgico, serio, enormemente responsable . Un hogar de armonía, tranquilidad, bullicioso desde el amanecer hasta el anochecer con los hijos yendo y viniendo desde el jardín a la escuela, el colegio y la universidad, uno a uno, seguidos año a año, porque ella solía decir que uno tenía que ser alguien en la vida para ayudar a los demás y el apoyaba , desde su silencio, la formación de todos, seguro de la sabiduría que las palabras de ella impartían con su dulce voz.
Fue siempre la luz de nuestro camino . El padre nuestro siempre atento a las necesidades de cada uno, presto a satisfacer la demanda que implicaba formarlos , educarlos, lograr que salgan adelante , no tengan obstáculos que les impida lograr sus metas. Ambos, juntos, cumpliendo su deber , haciendo del día momento de satisfacción para todos. La comida diaria eran potajes de sabores y olores apetitosos que compartíamos en la mesa redonda en la que cada quien tenía su sitio y recibía su ración justa , con la porción necesaria para su satisfacción , sin reclamos. Desayuno , almuerzo y cena eran actividades familiares siempre plenas, con la presencia del padre mirando a sus hijos , esperando que ella se siente en su sito vacío una vez terminado de servirle a todos.
Los paseos callejeros eran presididos por él cargando al menor de los presentes de acuerdo a como iban naciendo. Visitábamos familias amigas, con frecuencia nos llevaban a la plaza de Armas a corretear entre los monumentos, patinar por turnos , manejar el triciclo o la bicicleta roja, de acuerdo a la edad. A veces tenía que cargar a dos , en sus brazos, dormidos, cansados del trajín divertido. Igual era ir a la playa de Buenos Aires, a jugar con la arena húmeda levantando castillos, haciendo túneles o enterrándose con las palanas y baldes playeros regalos de navidad.
Los años lo fueron haciendo más serio , observando callado el concurrir de todos sus hijos ya jovenes a la universidad . Mostraba sus conocimientos de estudiante en las conversaciones de sobre mesa, y las lecturas de los periódicos motivaban largos comentarios a favor o en contra de algún tema social del país o el mundo en general.
Siempre estuvo allí, en casa, esperando la llegada de cada hijo , viendo que reciban la atención que merecían para que sigan sus tareas estudiantiles. La vida familiar era una tarea formativa de vida plena. Es realmente una gran ventaja para quienes fuímos criados por ellos , porque allí estaban para darnos seguridad, ejemplo, tranquilidad ante cualquier preocupación. La vida con ellos fue plena de estabilidad,gozo,satisfacción , deleite, llenos de cariño y ternura. Aún en la enfermedad de alguno de los hijos la asistencia era tan cálida que se superaba pronto. La perdida de uno de los hijos marcó duramente a los padres, pero ellos no dejaron que ello fuera algo que impida el desarrollo de los otros. Su dolor lo llevaron dentro, muy hondo, en silencio para que los hijos no los vieran débiles ante la adversidad. El siempre fue un luchador. Salió en defensa de sus derechos familiares ante la municipalidad por sus terrenos , propiedad del abuelo, dueño de su fundo lechero, en la que él se formó, templo su personalidad y le dio los hábitos necesarios para forjar una familia .
Nicolás, nuestro padre fue un hombre ejemplar, padre honesto, laborioso, de gran energía, que tuvo una cualidad especial a resaltar, para educar a sus hijos, jamás les exigió ser los mejores, traerle las mayores notas, solía dejar que cada uno sea responsable de su estudio, de sus cursos. Ello fue esencial para que todos logren alcanzar sus metas sin presiones, sin ansiedad, seguros, tranquilos, dueños de sus actos y responsables ante si mismo de sus compromisos. Solía decir, que la vida que cada quien va a vivir solo será suya, y que cada quien tendrá lo que se merece en función de lo que haya hecho para lograrlo. Solo tu eres responsable ante ti mismo de lo que te corresponde hacer para que seas algo en la vida. Ella ponía la ternura en caricias, canciones de cuna y antaño, como admiradora de Libertad La Marque, la mirada dulce, la sonrisa comprensiva, el aplauso por los logros, el acompañamiento en las actuaciones y la ropa limpia, los vestidos hermosos para sus marías, y la comida inigualable.
Como siempre, el 4 de agosto lo recordaremos con mucho amor, gratitud y alegría por la vida que nos supo dar y de la cual estamos satisfechos a plenitud. Vive con nosotros por siempre en la memoria .
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