domingo, 17 de junio de 2012

Soy un perrito Pug. 21. Mis horas con papá

No hablo de mi padre natural , al que no veo desde que nací. El papá adoptivo, sale todas las mañanas temprano a trabajar. El timbre de su celular suena a las 6 de la mañana. El se despereza y abandona la cama. Yo también dejo la cama y lo acompaño en su trajín de arreglarse para salir. Luego del aseo acostumbrado vamos a la cocina para preparar el desayuno. Esta parte la veo un poco de lejos, porque me molesta el ruido de la licuadora en la que prepara su jugo de papaya, con naranja, una cucharada de maca, otra de linaza, y una más de polen. Parece que es agradable porque veo que se toma dos vasos , y uno más en la misma cocina. Trae sus vasos a la mesa del comedor y comienza a prepararme mi desayuno que es más simple que el de él. Lava los depósitos , pone los granos de alimentos de un bolsa , que en total no es más de 150 gramos que debo comer al día, porque soy un cachorro de 7 meses. Luego pone mi agua en un dispositivo interesante que tiene una bandeja y una botella de plástico. La bandeja se va vaciando y la botella la llena . El se sienta, luego a tomar su desayuno y yo tomo lo mío. Claro que el come más, dos tostadas integrales con mermelada de papaya y maracuya, una ensalada de lechuga con tomate , a veces poro, y aceitunas, a veces palta o también huevo duro. A veces una porción de yogurt. Terminamos casi juntos , mientras el ve el noticiero . Mira el reloj. La mamá ha preparado su desayuno y nos acompaña. Las 7 y 20 es la hora que se levanta , se asea la boca y coge sus cosas, y sale a su labor diaria en el hospital. Lo miro partir. A veces me da un palillo para masticar de hueso y me voy a su cama a mascarlo, mientras el sale a la calle y se aleja de la casa. Eso mismo pasa con la mamá. No puedo dejar de pensar en el y me duermo un buen momento. Claro que los ruidos de fuera me despiertan y salgo a ladrar a la puerta . Así paso la mañana , cuando estoy solo. A las dos y media llega del trabajo, salvo los lunes que tiene guardia hasta la 8 de la noche. Yo ya se que va a venir y estoy atento a sus pasos desde la entrada. Mi oído capta su llegada , hasta cuando pone la llave en la puerta de abajo del edificio y luego cada uno de sus pasos por los escalones  de losa. Yo ya estoy en la puerta falsa cuando el gira la llave para entrar. Mi presencia lo alegra tanto como la de él a mi. El domador de canes dice que no hay que hacer tanto alboroto cuando el amo llega para no hacerlo sentir mal al perro, por haberlo dejado solo. El me carga, me besa, me apretuja , me lleva hasta el cuarto. Se cambia y jugamos un buen rato con mis juguetes que le traigo. Son ratos inolvidables, que aprovecho para morderlo, en las manos y lamerle la cara  , igual como él lo hace conmigo y me siento feliz de verlo nuevamente día a día hasta el sábado, incluido. Luego vamos a la sala para ver algún programa, muchas veces noticias y otras, alguna serie de detectives y crímenes, yo aprovecho para descansar algo , a sus pies, o junto a él en el sofá. Felizmente que no está la tía mavy, porque eso no lo aprobaría. También  aprovecho para tomar un poco de agua , ir al baño y descansar algo del trajín de esos momentos. Avanza la tarde, y el toma su laptop y escribe sus artículos, mientras yo duermo a sus pies, debajo de la silla. Lo cierto es que me despierto cada vez que el se levanta o hay algún ruido fuera. El ,de rato en rato me llama para cargarme o tirarme un juguete que yo voy corriendo a recoger a la sala. A veces limpia la casa, y yo voy tras la lustradora jugando . Otras prende la lavadora y yo si me corro de allí porque ese es un gran monstruo que hace mucho ruido  y no lo soporto, aunque lo acompaño cuando pone la ropa o la saca, pero ya con la máquina apagada. Son las 5 de la tarde, y me voy preparando para la llegada de la mamá. He jugado y buen rato con papá. Por la noche, salimos a llevar la basura y nos pasamos al parque cercano en el que me paseo unos minutos. Allí encuentro amigos del barrio que ya me esperan , pero no suelo acercarme a ellos. Algunos son mordelones, y otros más grandes ,por lo que prefiero dar vueltas, hurgar en el pasto, oler los árboles, los postes, y caminar jalándolo a mi amo. De regreso tomo mi cena, junto con los dos, papá y mamá. A esta hora yo ya estoy con ella que con él que ve sus programas de noticias. A las 10 de la noche nos vamos a la cama , hasta el día siguiente.

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