Un blog sobre la importancia de que la sociedad asuma y defienda la Salud Mental como un derecho.
martes, 29 de junio de 2010
leandro y los valores
Leandro sabe que al colegio hay que ir temprano. El va a la cama no más allá de las 9 de la noche porque sabe que tiene que estar a las 7 y 45 minutos de la mañana en la puerta , pero ello no es tan fácil porque de su casa al colegio tiene que tomar una mototáxi, cuando hay plata o el omnibus, pero es hora punta, gran congestionamiento y eso retraza el viaje. Se levanta a las 6 de la mañana , se lava la cara , a veces se baña, sobre todo cuando puede compra agua suficiente para llenar el barril en el que la guarda, ello cuesta más de lo que paga un niño rico en la ciudad, cosas de un país en el que los pobres pagan más impuestos que los otros. El martes es un día especial para él en su salón, tienen el curso de CTA, y la profe lo dedica toda la mañana a dictar los temas , sin parar, no se puede ni pestañar, porque el que pierde el hilo se queda y lo malo es que nadie presta cuaderno. Peor es si uno llega tarde o peor aún si no va, se va retrazar y eso cuesta mucho. No hay forma de pararla a la maestra, ella no tiene nada que ver con el que es lento, con el que no la sigue a su ritmo , ella lee, lee y el otro tiene que copiar, no repite a nadie. El desayuno ha estado ralo y verá si come algo en el recreo, para eso ahorró unos cincuenta centavos. Salio en busca de un mototáxi, el omnibus está retrasado y se atora más fácil, el otro puede subir a las veredas y buscar otras calles , hasta en contra , eso depende de lo que vaya pasando. Felizmente hoy no va su hermanito, lo van a llevar al hospital por algo de la garganta. Es la edad de los problemas respiratorios y por esas alturas de la ciudad hay mucha humedad. Todavía no no han podido poner plásticos al techo y se filtra el agua, el cuarto es húmedo. Encontró dos amigos por el camino y subieron a la movilidad precaria. La manejaba una chica, más cautelosa para manejar. De todas maneras era pesado el tráfico, hoy más que nunca y ya notaba que se demoraban mucho en las calles que no tenían semáforos, y que son muchas en su zona. El sentía que llegaría tarde, ya se comenzó a preocupar. Los amigos se reían de la ansiedad de leandro....tanto te preocupas....le decía. El les contesta...es que no me puedo atrazar, estoy bien ahora y ya no puedo fallar. Ellos se miran sorprendidos. LLegan a la puerta y ve una cola de alumnos, con la puerta cerrada. El se acerca al portero y le pide que lo deje entrar que tiene una clase importante, que no puede faltar. El otro, lo mira y , como a los demás alumnos le dice que hay orden no no dejar pasar a nadie. El está a punto de romper el llanto, no cree que sea justo que a él que se esfuerza por estudiar le hagan eso. Mira lo que tiene en su bolsillo y recuerda que guardó una moneda. El había trabajado el día anterior y se quedó con esos cincuenta centavos para el recreo. Tomó la moneda y pensó....me la juego entero....lo cierto es que tengo que entrar, no me puedo perder esta clase. Se acercó algo inseguro, podía perder más aún, que lo de la tardanza si el portero lo rechazaba y le decía a algún profesor de su atrevimiento. Mira.....le dice, algo tembloroso, tengo esto, déjame entrar. Cerró los ojos pensando en lo que diría el otro, bueno, dame y pasa rápido, le dijo. El no lo pensó y ya estaba dentro, corrió por el patio, entró al pasadizo, subió las escaleras. Sentía que el sudor le caía por la frente. Tocó la puerta y la maestra le abrió. La maestra lo miró sorprendida y le dijo....¿que pasó?.....el sabía que no podía decirle lo que realmente había ocurrido......también a miró y se ratificó en la idea de que ella no entendería razones de tráfico, de problemas de movilidad. Le dijo.....me fuí un rato a la dirección y me retracé. Ella tenía que seguir dictando del cuaderno y no tenía tiempo que perder. Se sentó en su asiento y comenzó a copiar. Sabía que hoy no comería nada en el recreo, pero si estaría al día . Antes , el llegaba tarde y se atrazaba. Tenía que sacar fotocopias y luego pasarlo en limpio, cosa que no era fácil, por eso sus cuadernos están con muchas hojas en blanco y luego salía con mala nota. Desde hace tiempo ello pasó. La profe también le había dicho que no se atrace. No tenía alternativa, lo importante era cumplir, y el quería seguir su ritmo de aprendizaje, pero habrían cosas que lo podían frenar. Leandro había logrado seguir el ritmo de los dictados, ya sabía copiar rápido y tenía mucho amor al estudio, le gustaba estar en clase, algo que logró alcanzar poco a poco, porque antes no le daba mucha importancia y solía llegar tarde.
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