Luego de estas visitas comenzó a ingresar a cada salón de clase que se interrumpía para saludarlo festivamente, uno por darnos un reposo ante la intensidad de los estudios y otro por el verlo con su aspecto de profesor diferente en su trato y manera de comunicarse. Las maestras y maestros de aula lo presentaban y
en esos instantes el misterio quedaba al descubierto, traía la buena nueva de la creación de un Coro de niños cantores. Explicaba de que se trataba, con su voz suave y gruesa, frases claras y directas. Luego pedía voluntarios para su noble propósito. Muchos levantaban las manos y el los anotaba en una libreta que sacaba del bolsillo de su camisa de manga remangada.
Terminada el largo peregrinaje por los salones de tercero a quinto de primaria, conversar con todos y dejarles su imagen de maestro amable , de hablar directo, risa fácil , gestos alegres, los convocó al salón de actos para hacer la selección de los que serían los elegidos del grupo coral a formar. Fueron varios días de ardua tarea. Como siempre llegaba en el último recreo. Los voluntarios los esperaban sentados, mientras dejaba la Monark en lugar seguro, le ponía llave y se sentaba tras una mesa. Saludaba alegremente y con su lista comenzaba a llamar de uno en uno. El silencio era general. Sacaba su diapasón del bolsillo de la camisa y daba un tono. Luego pedía que cada uno cante alguna pieza musical que conociera. Le daba la nota y esperaba que la repitan. Su formación musical , su capacidad profesional se ponía en juego. Fueron muchos días de trabajo paciente , lento, con cariño a mucho afecto iba diciendo a cada quien si era elegido o tenía que esperar una nueva oportunidad. Nadie era rechazado, todos eran reconocidos en sus cualidades y les ofrecía nuevas posibilidades de formar parte del grupo humano que se convertiría en el coro del colegio.
Se terminó la selección, tenía un grupo de más de 40 niños, con diversas voces. El coro sería polifónico. Algo nuevo, novedoso para todos y lleno de expectativas y esperanzas.
Después vendrían los días de ensayos a la misma hora. Los elegidos tenían que sacrificar su último recreo y en vísperas de presentaciones, había de quedarse alguna hora después de las clases de la tarde.
Los veranos calurosos lo veían sudar copiosamente y en inviernos llegaba con su clásica casaca de cuero. Siempre en su bicicleta Monark roja . Alguna ves tuvo que interrumpir el ensayo con parte del coro, al escuchar el timbre de la bici, que alguno de los alumnos que no ensayaba tocaba por curiosidad. Tiempo después la cambiaría por un escarabajo marrón , si la memoria no me es ingrata. Lo cierto es que nunca faltó a sus obligaciones y gracias a esa perseverancia Beethoniana, logró afiatar el coro con un grupo de niños que lo obedecían , lo respetaban y sabían valorar lo que hacía por ellos.
Fué una labor invalorable , en tiempo , dedicación , paciencia, que le permitió vencer todo lo que implica educar la voz de niños , y manejar un grupo humano en la pubertad, inquietos, bulliciosos, llenos de alboroso por la nueva tarea encomendada.
Como en los ensayos para los desfiles escolares, en las calles de la ciudad, mostrando un enorme pundonor, decisión y obediencia, el grupo coral de niños aceptó el reto y accedió a cantar como el maestro lo pedía.
Vinieron las presentaciones, días de preparación intensa, tensión, nerviosismo por la gran responsabilidad, para luego sentirse feliz de la misión cumplida, que se expresaba en los aplausos estentóreos de los asistentes que llenaban el gran auditorio de la escuela. Más tarde llegarían las presentaciones externas, en diversos escenarios de la ciudad, con cálidos recibimientos hasta que llegó el gran viaje a la capital de la República.
Fue un gran reto, una oportunidad de mostrar todo lo que se había logrado gracias al tesón , la perseverancia del maestro. Si en trujillo se levantó la ciudad de barro más grande del mundo, y en el Cuzco la Machupicchu, también los herederos de ambas, grandes culturas podían levantar la voz , uniformizarla y convertirla en una melodía que cautive auditorios. Así se hizo y el presidente Fernando Belaúnde nos abrió las puertas del Palacio de Gobierno a donde llegó el grupo coral con el nombre de NIños Cantores del Perú. Fué el más grande logro alcanzado, y luego la televisión nacional llevó en imágenes a todo el país la presentación de los niños cantores.
Cesar Galarreta Frías , maestro ejemplar, forjador de éste grupo humano en los albores de su vida, les dio la gran oportunidad de participar en la experiencia humana más sublime que alumno alguno pudo tener en esos días de los años de 1960.
Vinieron otros alumnos, nuevo grupo coral , siempre polifónico, hermosos, sublimes como el primero , que llevaron las canciones aprendidas a nuevos escenarios hasta el año 1987.
Hoy , a los 50 años de esta gesta musical inigualable, damos todo nuestro agradecimiento al maestro que supo infundir a sus alumnos el amor a la belleza musical, que les permitió entender la armonía de la vida en tiempo ,ambiente y actividades , todo ello camino a la formación humana y personal , frente a la todos los retos que la vida plantea. Los que fuimos beneficiarios de tan hermoso legado , los que recibimos tan elevadas enseñanzas , hoy le decimos gracias maestro, fuiste y serás guía , lider de nuestras vidas por siempre
y tu ejemplo tiene que perennizarse en la memoria de todos los que gozaron de tu gran obra y de todos los que sabrán lo que lograste en la ciudad de la Libertad y de culturas universales que viven en la historia .
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