,En el año 1986 se logró arrebatar al congreso de entonces un a ley a favor de las personas que padecen el Mal de Hansen, también conocido como lepra. No fue una conquista fácil. Por un lado se tuvo que organizar a todos los hermanos que fueron sacados del Hospital de Guía y llevados a la Unidad de Enfermedades Tropicales del Rimac, que alojó solo a los casos agudos, otros se quedaron viviendo precariamente alli. Luego se comenzó una titánica tarea de marchas y gestiones en el palacio legislativo para convencer a las diferentes bancadas de la urgente necesidad de dar una ley a favor de estas personas que les sirva de hogar transitorio y centro de capacitación laboral y rehabilitación intregral. Algunos opinaban que ellos tenían su lugar en San Pablo , mafoso por haber sido uno de los lugares, en Latinoamérica en los que estuvo de visita el famoso Che Guevara, al que algunos de los miembros de la 20 de Enero llegaron a conocer.
La lucha de varios años dio sus frutos y en el último día de la legislatura entró el proyecto a deba en la sala plena. Solo uno votó en contra. El resto , con verbos encendidos, floridos, llenos de lirismo dieron su apoyo a ésta noble tarea. Ello fue el más importante triunfo de una de las comunidades nacionales más abandonadas de la sociedad peruana aún en la actualidad. En ésta hermosa gesta participaron muchos alumnos de universidades de Lima, que dieron su tiempo, hicieron gestiones, papeles, y celebraron alborozados la victoria. Habíamos trabajado desde el año 1980 hasta el 86. Dura batalla contra la indiferencia social, temores infundados, prejuicios e indolencia.
El gobierno militar había cerrado dicho hospital y quedó como depósito del ministerio de salud. San Pablo también cerró y se quedó como un pueblo abierto. Muchos vinieron a Lima en busca de su salud perdida.
Cierto que les dieron atención altamente especializada en lo biológico, pero no en lo social, en la rehabilitación física y laboral. Ellos eran seres humanos sin futuro, cargados, muchos de familias
con hijos que alimentar y educar y demandando igualdad de oportunidades por no ser responsables de su mal. Lamentablemente la ley no se reglamentó por la oposición de cierto sector de salud que se cerró en la indiferencia. Allí se truncó el plan, más aún ellos e vio agravado con la muerte del Prior de la Orden de los Santos Apostoles que había ofrecido el apoyo financiero. Desde entonces han sobrevivido con algo de ayuda del ministerio de salud y con sus propias fuerzas. Más de uno ha dado lecciones hermosas de abnegación y sacrificio, laborando en las calles, exponiéndose a múltiples maltratos para llevar el pan para sus hijos. Uno de ellos es un verdadero héroe de la época actual. Perdió una pierna, y un brazo amenaza con seguir el mismo destino, y así mensualmente sube a su precaria silla de ruedas donada, y concurre al terminal de los omnibus al norte, pagando su taxi, cuyo chofer ignora quien es su pasajero y de allí va caleteando, ciudad por ciudad hasta la frontera , vendiendo caramelos, golosinas y da vuelta , en el mismo trajin año tras año, mes a mes, trayendo los dineros que su familia requiere para la alimentación y educación de sus hijos pequeños.
Ellos han seguido viviendo en el local abandonado y lo usan para alquilar, una parte.
Han pasado años, a sucesivos gobiernos se les ha pedido que regularicen su situación y nadie a accedido a su demanda humana, justa. Hace unas semanas ha llegado un oficio de la oficina de Bienes del Estado solicitándoles que desalojen el local. La voracidad de algunas empresas se ha desatado por el terreno sin importar quienes viven allí, sin interesarles el enorme costo social que ellos han pagado para conseguirlo expuestos a la indiferencia, el desprecio, el abandono total de sus necesidades humanas esenciales. Allí han sobrevivido gracias a su trabajo, a su dedicación eligiendo a sus dirigentes y desarrollando labores comunales de apoyo entre ellos mismos para poder enfrentar enfermedades, acoso de adictos y ladrones , intentos de asaltos a sus hijas etc, etc,. Que fácil resulta a unos lograr arrebatarles lo que ellos han logrado con su sudor, sus lágrimas, su hambre, su propio dolor y sangre misma, hasta con la mutilación de su propio cuerpo.
Como ayer, se maltrató a los discapacitados físicos, hoy se pretende hacer con los hermanos de Hansen. Es ya histórica la relegación de seres humanos como ellos. Son un símbolo heróico de las resistencia, ante la indiferencia social, ante el abandono. En pleno siglo XXI , una comunidad marginal resulta indiferente a ciertos miembros de la sociedad que viven bien, tienen privilegios y creen ser dueños del país.
Eso no pasará¡ La Confederación de discapacitdos del Perú y toda la sociedad tiene que ir en defensa de ellos. Envíen cartas al congreso nacional para que se respeten las leyes que allí se dan, que no son dádivas, son obra , conquista de la lucha de ellos. Los hermanos de Hansen , tienen nuestro apoyo total.
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