martes, 17 de agosto de 2010

Hilaria Supa Mamani, Presidenta de la Comisión de Educación, ciencia, Tecnología, Cultura , Patrimonio cultural, Juventud y Deporte

Por fin una mujer quechua, originaria de la Capital del Imperio Incaico, ha sido reconocida como representante de la cultura en el país. José María Arguedas, estaría feliz, se sentiría reinvindicado por el el que más luchó por que se reconozca el gran valor de nuestra cultura ancestral. Igual Maria Rostorowski, que ha dicho que hay que aculturarnos en lo andino, debe sentirse orgullosa de este puesto ocupado por una andina autodidacta como el gran Amauta, José Carlos Mariátegui. Cesar Vallejo, nuestro poeta universal consideraría un justo reconocimiento a la heredera de quienes forjaron nuestro glorioso pasado, sobre el cual se tiene que construir la nación y que es eje esencial de nuestra identidad cultural. Los otros, los que se opusieron, las que la miraron de reojo y no le dieron la mano franca, esos , sobran para construir nación.
Hoy que las universidades sin acreditación sobran, en las que se reparten títulos como los del Congresista Romano, o como la del Alcalde postulante a la presidencia, y muchos otros , estas universidades que regalan maestrías y doctorados, hasta honoris causas, y pagán, como si fuera poco pasajes para que se paseen por la s tierras del viejo mundo a quienes luego regresan tan igual a como se fueron , sin poder dar cuenta de lo que vieron o hicieron, menos poder proponer algo de lo que escucharon en esos lares, en ésta etapa de la sociedad que una mujer como la Congresista Hilaria Supe Huaman, es motivo de orgullo por su gran honestidad, ello simplemente , sin tomar en cuenta todo su bajage cultural ancestral , es suficiente para que merezca el cargo que se le a otorgado.
Con principios morales bajo los cuales ella ha jurado al asumir su cargo, son suficientes para levantar la moral de un país. Si estos rigieran, si ellos fueran incorporados a la vida cotidiana, fueran enseñados en los colegios para que los futuros ciudadanos se desempeñen en los cargos públicos y en la vida diaria, no viviríamos en esta situación de enorme inseguridad ciudadana en la que vivimos y que ha llevado a pretender retroceder en el ámbito internacional proponiendo la pena de muerte para los que delinquen.
Alfredo Moffat, el psiquiatra Argentino autor del libro Psicoterapia del Oprimido, señala que sin identidad nacional no hay salud mental. Ese es uno de los graves problemas de nuestro país. No sabemos reconocer el valor de lo nuestro, no valoramos el legado de nuestros antepasados y vivimos hipotecados a la gran metrópoli soñando con el modo de vida americano. Ellos quisieran que nuestros país sea como Miami, o las Vegas, con negocios y llenos de casinos, casas de masajes, y centros comerciales para poder comprar , ir de juerga, divertirse , vivir el presente, estimular los sentidos con  las drogas a las que llaman recreativas y que buscan liberalizarlas. Total a ellos les sobra el dinero porque gustan de ser testaferros de las grandes corporaciones que explotan nuestras riquezas y primarizan nuestra economía, contamindo nuestro hermosos ríos y valles.
Estamos seguros que ella será una buena trasmisora de la cultura milenaria de los que crearon tantas obras que hoy son vistas con gran admiración por los turistas, además de la gran joya y maravilla universal que es la ciudadela de Machu Picchu.
Hay ciudades del mundo, y países que viven de lo que se da en llamar la industria sin chimeneas, que es el turismo. El país tiene sobradas razones para superarlas, pero ello no lo permiten aquellos que tienen el control del país, los que pregonan las teorías como las del perro del hortelano, el extractivismo, los TLC, porque saben que con ello, la agricultura familiar, la  pequeña industria , y las artesanías,  cambiaría la composición social y económica del país, y el poder estaría en otras manos, no en la de ellos que viven de la ubre del estado, buscando regalías, leyes a su favor, grandes irrigaciones, concesiones de carreteras, tierras eríaseas, etc, etc, y haciendo grandes faenones con sus lobbistas de siempre desde la época de la Colonia hasta la fecha.
Hilari Supe Huamán, , marca una etapa nueva de la sociedad y a partir de ella se está dando a la mujer del pueblo, la que creó la agricultura, la que acompaña al hombre de los andes en sus faenas diarias con su hijo cargado a sus espaldas, soportando las inclemencias del clima , el homenaje que ellas se merecen. Bien por las mujeres humildes de nuestro pueblo aquellas que se les ve en la ciudad de Lima subir a sus chozas en las escaleras amarillas día a  día, como si fuera gran cosa tal regalo, y que son hijas de las andinas que bajaron a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida. Las Ritas de Vallejo, su muerta inmortal.

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