Un día , un ciudadano humilde del Egipto histórico se prendió fuego, como los míticos bonzos , en protesta por que la administración le negaba el derecho a sobrevivir vendiendo pan en las calles de la ciudad. Eso y treinta años de dictadura, corrupción inimaginable que hace presumir que el tirano tendría más de 40 mil millones de dólares en bancos extranjeros producto de coimas y otros latrocinios , así como el hambre , la desocupación de miles de jovenes que incrementan año a la poblacíon de más de 80 millones de seres humanos musulmanes en su mayoría, dio inicio a la gran revolución del pueblo Egipcio. Cayó el tirano después de 18 días en que el pueblo ocupó la hoy llamada plaza de la revolución en la capital del país, El Cairo.
El día de ayer, 10 de febrero, la plaza temblaba de emoción, esperando el discurso del tirano anunciando su dimisión. Habló , dijo cosas que no satisfacen al pueblo y se aferró al poder, negándose a salir del palacio. El pueblo dueño de la plaza y las calles aledañas, sacó sus zapatos y le mostró las miles y miles de zuelas, en señal de desprecio, de rechazo total, y lloró de rabia. El día de la ira había precedido los 18 días de lucha en las calles que fueron copadas por los tanques y a los cuales el pueblo se subió y obligó a que no se muevan, que permanezcan allí , como garantía de que no masacrarían a sus hermanos. Las muertes , más de 300 , los miles de heridos de esas jornadas heróicas de lucha, estaban presentes allí, y los miles de ciudadanos les juraban que serían fieles a su juramento de no rendirse jamás, de honrarían su memoria y que solo saldrían de allí como ellos, dando la vida por la libertad. Ese 10 de febrero fue día triste, de tremenda frustración, pero prometieron volver, seguir en la lucha, y al día siguiente volverían siendo millones más, mientras otros se quedarían en la plaza ocupada por el pueblo y que sería la patria libre que ellos deseaban. Los partidarios del sátrapa los atacaron, masacraron por lo que se organizaron para defenderse y formaron barricadas en los 5 ingresos de la gran plaza de la revolución. Así la organización se hizo fuerte, era colectiva, todos estaban juntos como un solo puño. El día amaneció pronto, los encontró allí, en pie de lucha, dispuestos a todo. El poder de Egipto ya estaba en manos del pueblo, ya el poder popular era invensible y la lucha era irreversible, sin retorno. Allí, el pueblo mandaba. El Vice presidente les había pedido que se vayan a su casa , y ellos le dijeron que el que tenía que irse eran ellos. Así fué, el día 11 de febrero , el que les pidió que se vayan , leyó un comunicado en el que decía que el tirano se había ido , que dejó su puesto en manos del ejercito. El pueblo hizo estremecerse de alegría todos los muros del Cairo. Nadie dejó de gritar. NADIE DEJÓ DE DECIR EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO. Se había cumplido uno de los episodios más grandes de la historia de la lucha de los pueblos por su libertad. Gran ejemplo para la luchas populares. Todo el poder para el pueblo.
Los miles de musulmanes, árabes y negros, lograron la victoria . Hay quienes tienen recelos del pueblo musulman. Ellos son tales, porque desconfían más bien de los cristianos , que por 300 años aprobaron la esclavitud, dejaron que los negros del áfrica fueran embarcados a Europa, y América, encadenados, privados de sus derechos humanos más elementales. Como ser cristianos, como aceptar una fe cuyos representantes los esclavizaron y permitieron que con ellos se cometan los más inhumanos abusos. La historia registra hechos inenarrables , actos fuera de la razón y lo humano. Solo el Corán fue su refugio y consuelo. Ellos tienen derecho a elegir y decidir la fe que quieran tener. Igual tienen derecho a tener el gobierno que deseen .
Hoy la alegría ha regresado al pueblo y los tiranos del mundo están avisados. El poder es del pueblo. Gloria al pueblo Egipcio y sus mártires por la libertad. Las condiciones se han modificado, el pueblo ha tomado decisiones radicales, y hoy se dirige a construir un nuevo modelo de sociedad.
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