Cuando la OMS señala , en su informe del 2001, que los problemas de salud mental abarcan a un 36% de la población, y agregan que uno de cada cuatro familias tiene alguien con problemas de salud mental, nos está señalando que la sociedad debe considerar la urgente necesidad de tomar conciencia de éste problema que es grave y que irá en aumento en la medida en que la sociedad siga indiferente.
Como la sociedad , considerada como la integrada por quienes no sufren algún tema de salud mental , y en especial, los que la administran , se mantengan indiferentes, será necesario que los que sufre ésta ya llamada epidemia , tomen conciencia, asuman claramente que son sus intereses personales y familiares los que están en juego y en serio peligro de deterioro , lograrán tener el poder de la sociedad. Ello es inevitable debido a que son más de la cuarta parte de la sociedad y van en aumento , y también cuentan con un alto porcentaje de personas de su entorno que los apoyan.
Es muy importante que se sepa lo que dice Michel Foucault, sobre los enfermos mentales....la desgracia del enfermo mental, es que el burgués no se identifica con él. Ello se debe a la gran ignorancia que existe en la sociedad sobre salud mental y ésta realidad es responsabilidad del colegio que no prepara a los alumnos para la vida, no les da una cultura de salud mental.
La familia del paciente debe tomar conciencia de lo que señala Giovanni Jervis, el psiquiatra social Italiano que participó en la gran revolución de la psiquiatría en su país con Bataglia, logrando la famosa ley de salud mental que fue la primera que se dio en el mundo a favor de los pacientes y la sociedad en general. El señala que , tratándose de la enfermedad mental , la sociedad es la que tiene que participar en su atención, debido a que el paciente psiquiátrico no concurre por su cuenta a la atención médica, el que lo trae es la sociedad y por ello ésta debe intervenir en su atención general. Hoy, la OMS señala tres criterios esenciales para beneficio de la atención del paciente mental: primero , igualdad de oportunidades, segundo, inclusión social, y tercero que se respete sus derechos humanos. También hay acuerdos , ya establecidos desde la Carta de Caracas del año 1990, de que los pacientes merecen ser tratados con los mejores medicamentos disponibles, con terapias psicosociales y con relación cercana de sus familias. Hoy, incluso se señala que, los pacientes deben tener una atención informada, que deben dar su consentimiento para internarse y de que los internamientos sin consentimiento , llevan a una reacción negativa que dura muchos años.
En base a lo anterior es necesario que la familia comprenda que la enfermedad no la va a poder resolver el solo, no cuenta con los recursos para ello, por lo que tienen que demandar a la sociedad, a sus instituciones representativas para que los ayuden, no como un favor, si no como un legítimo derecho. Para lograrlo es urgente que se unan, que se organicen, y vayan a la aprobación de una ley de salud mental. En ella se establecerá las necesidades reales de cada paciente y la forma de atenderlos. Los que no cumplan serán penados por la ley. En los EEUU un paciente recibe 900 dólares mensuales y su tratamiento gratuíto. Ello lo han logrado los familiares organizados .
De ello se trata del poder, este está en los grupos de la sociedad que tome conciencia de sus necesidades y con ello demande sus derechos. En el caso de los enfermos mentales, son los familiares los que tienen que apoyarlos y los miembros de la sociedad que se declaren solidarios y que tomen conciencia de que , por un lado nadie está libre de padecer un problema de salud mental y de que la salud mental también tiene que ver con la promoción de la vida, con que aprendamos a poner en juego nuestras capacidades y logremos desarrollarnos de manera integral como seres humanos y personas, para lo cual tenemos que aprender salud mental, un conocimiento para la vida.
La familia y otros tienen que tomar conciencia de su poder social, que en ellos está el poder, pero mientras estén separados, serán como gotitas que se van a evaporar con el calor del medio ambiente, pero juntos formarán ríos, que serán imparables en defensa de sus derechos y de los suyos. El poder en la sociedad está en manos de quienes toman conciencia de sus derechos y se organizan para reclamarlos y defenderlos.
Esta organización se debe hacer en cada distrito, y en cada municipio hay una oficina llamada Omaped, la que debe convocar a la familia del paciente mental, y llevar adelante toda la tarea preventiva y de promoción de la salud mental. En las familias está el poder social. Hay que aprender salud mental y organizarse para ayudar a que su paciente no se deteriore y logre todos los beneficios que la psiquiatría le ofrece y la sociedad debe de otorgarle.
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